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💨 Tema 16: Incendios de interiores II: flashover, backdraft y ventilación

Ayuntamiento de Zaragoza · Bombera/o Conductor/a

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Epígrafe oficial

INCENDIOS DE INTERIORES Desarrollo de incendios de interiores. Fenómenos asociados, Flashover, Backdraft y explosión de humos Técnicas de extinción. Ventilación.

Resumen

La Escuela recomienda el manual IVASPE, sin descarga oficial; seguimos el CEIS Guadalajara, parte 3 («Incendios de interior. Ventilación de incendios»). El desarrollo del incendio de interior (fases, ILC e ILV) es el tema 15; aquí estudiamos lo que puede salir mal (los fenómenos de rápido desarrollo) y lo que hacemos para evitarlo: técnicas de aplicación de agua y control de la ventilación. Primer fenómeno: si el colchón de gases se inflama en zonas puntuales hablamos de rollover; si la inflamación se generaliza, de flashover. La NFPA 921 lo define como la fase transitoria en la que las superficies expuestas a la radiación alcanzan casi a la vez su temperatura de inflamación y el incendio se extiende por todo el recinto. Necesita carga de combustible suficiente y oxígeno para que la mezcla esté en su ventana de inflamabilidad, y produce un pico de potencia, una ligera sobrepresión y mucha radiación.

Indicadores de flashover (ninguno es una señal inequívoca): incendio al final de su fase de crecimiento, colchón denso y muy oscuro, altas temperaturas con superficies que pirolizan, aporte de oxígeno, plano neutro que baja casi hasta el suelo a pesar de la ventilación y lenguas de rollover. Para evitarlo con gente dentro: limitar el aire, enfriar el colchón, diluirlo con vapor de agua o barrerlo con ventilación forzada sin crear turbulencias. Variante muy frecuente hoy: el flashover inducido por la ventilación. En un incendio infraventilado (que ha llegado a ILV sin pasar por flashover), cualquier hueco que se abra le da oxígeno y el incendio recupera potencia hasta generalizarse; en los ensayos de Underwriters Laboratories pasaban unos dos minutos desde la apertura. Se reconoce por flujos de entrada y salida cada vez más rápidos y turbulentos.

Backdraft. La NFPA 921 lo define como la deflagración causada por un aporte repentino de aire a un incendio en espacio confinado con productos incompletos de combustión por falta de oxígeno. Al abrir, entra por abajo una lámina de aire fresco (la corriente de gravedad), se mezcla con los gases y, cuando la mezcla alcanza una fuente de ignición, deflagra. A diferencia del flashover inducido, la subida de potencia no es paulatina sino repentina, con una onda de presión. Hace falta una fracción de combustible muy alta (más del 15 % según autores). Es un error asociarlo al monóxido de carbono: el CO rara vez supera el 5 % y su LII es del 12 %. Indicadores: incendio infraventilado en recinto confinado, pulsaciones (el recinto «respira y exhala») y colchón denso con tonos anaranjados y amarillentos. Opciones: hueco en cubierta (solo viable en estructuras ligeras de madera), limitar el aire y esperar a que decaiga, ataque indirecto desde una apertura que pueda cerrarse o, si es inminente, dejar que ocurra con todo el personal fuera, en defensiva.

Explosión de humo. Los gases de incendio se desplazan a espacios ocultos sin fuentes de ignición (falsos techos, conductos), se mezclan con el aire y, si la mezcla entra en su rango de inflamabilidad, basta una fuente de ignición para que deflagre (casi siempre al accionar circuitos eléctricos o por contacto con elementos incandescentes). Aquí el desencadenante no es la ventilación, sino la chispa. Indicadores: humo caliente, no excesivamente denso, en un espacio confinado fuera de la zona de incendio y mezcla homogénea de gases y aire. Se actúa evitando cualquier fuente de ignición, enfriando la mezcla con ataque indirecto desde una apertura y ventilando para expulsarla.

Técnicas de extinción. Todas buscan reducir la inflamabilidad de los gases, la pirólisis y la temperatura, ganar visibilidad y respirabilidad y poder rastrear víctimas, y todas combinan enfriamiento y dilución con vapor. El ataque indirecto inunda el recinto de vapor desde un punto exterior, sin personal dentro (caudal medio-alto de 100-500 l/min, cono de 15-30º, pulsaciones de 3 a 20 segundos, movimiento en «T» en la primera pulsación o con fuerte gradiente térmico y en «O» en recintos amplios o aplicaciones sucesivas). El ataque directo moja con una película de agua los combustibles que arden y corta la pirólisis (caudal medio de 100-250 l/min, cono de 0-15º); solo se usa cuando se ve el foco y hay certeza de que el chorro lo alcanza, y entonces es la técnica más efectiva.

El enfriamiento de gases no apaga el incendio: reduce la inflamabilidad del colchón para progresar con seguridad (caudal de 50-250 l/min, cono de 30º, pulsaciones de 1 a 5 segundos hacia las esquinas superiores del fondo), y bien hecho contrae los gases más de lo que se expande el vapor, manteniendo la estratificación. El ataque defensivo contra la propagación moja superficies que aún no arden (caudal bajo, 50-100 l/min). El ataque exterior ofensivo o «ablandado» reduce la potencia desde fuera con chorro sólido fijo contra el techo, sin bloquear la salida de gases. Para abrir una puerta hay que evaluar primero y luego enfriar o diluir el colchón. Y el caudal: el crítico es el mínimo que logra la extinción; el óptimo, el que la logra con el mínimo gasto de agua («los incendios se apagan con mucho caudal y poca agua»). Francia exige por ley 500 l/min para progresar dentro y la NFPA 1410, 378 l/min.

Ventilación. Controlarla va desde el confinamiento total hasta la ventilación forzada, y siempre se coordina con la aplicación de agua. La antiventilación priva al fuego de aire (reduce su potencia y protege otras estancias, pero baja el plano neutro) y se completa con el control de puerta, entornada al ancho de la manguera, o con cortinas de bloqueo de humo. La ventilación natural aprovecha las presiones del propio incendio: vertical (entrada y salida a distinta altura, flujo unidireccional, más eficaz) u horizontal (a la misma altura, flujo bidireccional). La forzada puede ser por presión positiva (VPP, ventilador en la puerta) o negativa (extractor en la salida, poco usada porque el equipo queda expuesto a los gases), con ventiladores térmicos, eléctricos, a batería o hidráulicos.

Tácticamente, la VPP puede ser defensiva (el flujo no atraviesa el foco: se confina el incendio y se limpian escaleras y pasillos; salida mínima r = 0,5) u ofensiva (el flujo atraviesa el foco para ganar visibilidad antes de que el fuego reaccione; primero se abre la salida, luego la entrada, y la salida debe ser al menos igual a la entrada, r = 1). No se usa con backdraft inminente ni con combustibles volátiles o en polvo, y conviene valorarla si hay viento en contra de más de 4 m/s. La distancia del ventilador a la puerta es mejor pasarse que quedarse corto, y la presurización de recintos crea sobrepresión en zonas anexas: unos 5 Pa bastan para frenar la propagación por convección.

Claves para el examen

💡 Truco

Tres fenómenos, tres «gatillos»: FLASHOVER, el gatillo es el CALOR (la radiación enciende todo a la vez); BACKDRAFT, el gatillo es el AIRE (abres y ¡bum!); EXPLOSIÓN DE HUMO, el gatillo es la CHISPA (la mezcla ya estaba hecha). Y en la VPP ofensiva, «primero se abre la puerta de salida y luego la de entrada», igual que en un ascensor lleno: primero salen y luego entran.

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