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🛟 Tema 34: Rescate acuático

Comunidad de Madrid · Bombero/a Especialista Conductor/a

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Epígrafe oficial

Rescate en medio acuático. Introducción. Hidrología. Embarcaciones a motor. Principios generales. Comunicación.

Resumen

El agua tiene una densidad 1.000 veces mayor que la del aire: nos cuesta movernos, nos enfría y exige medidas de seguridad propias. La Comunidad de Madrid está en la cuenca hidrográfica del Tajo, con embalses, pantanos y ríos que han provocado avenidas e inundaciones; las zonas donde más se inunda son las riberas del Tajo y del Jarama. El CBCM interviene cada año más en este medio: personas atrapadas en isletas o riberas por sueltas de presas o lluvias, caídas de personas o animales a ríos, acequias o pantanos, ahogados y búsqueda de cadáveres, inundaciones en zona rural y urbana y víctimas en vehículos inundados o sumergidos. Por eso cada parque debe conocer su red fluvial y sus accesos, las corrientes, el caudal y la velocidad de sus ríos, la configuración de márgenes e islas, los puntos que más se inundan y las zonas de ocio acuático.

Hidrología es la ciencia que estudia la distribución, circulación y propiedades del agua en el planeta; la hidrografía estudia caudal, lecho, cuenca y sedimentación de las aguas continentales, y ambas se encuentran en ríos y mares. El CBCM, como rescatador de superficie en aguas interiores, se centra en los ríos y lo extrapola a riadas e inundaciones urbanas: saber «leer» el río es elegir el camino más seguro. Un río es una corriente natural continua, de caudal rara vez constante, que desemboca en el mar, en un lago o en otro río (y entonces es afluente). En el curso alto la erosión es máxima y forma valles en «V»; en el medio baja la pendiente, se depositan sedimentos y el cauce toma forma de «U»; en el bajo, casi llano, se forman meandros (que pueden acabar en lagos en herradura) e islas sedimentarias llamadas deltas.

Leer un río exige conocer su configuración, los tipos de corriente, los riesgos, el color del agua y los grados de peligrosidad. Aguas arriba es de donde viene el agua y aguas abajo hacia donde va; el margen derecho y el izquierdo se nombran mirando río abajo, y la ribera es la parte de la orilla. En el flujo laminar el agua va en láminas paralelas: la exterior, frenada por el roce, es la más lenta y la central la más rápida. En el turbulento las láminas se cruzan y forman remolinos que arrastran personas y material al centro del río. El agua va en línea recta por el camino de menor resistencia hasta que algo la desvía, choca con la orilla y baja pegada a ella, y ocupa el hueco detrás de las rocas; en una curva corre más por el exterior, que se va comiendo, y en el interior hay sedimentos y menos fondo.

Riesgo es la probabilidad de un daño dado un peligro. Los objetivos no los controlamos: velocidad del agua, obstáculos, temperatura, climatología y color del agua. Los subjetivos dependen de nosotros: experiencia propia y del grupo, condición física y manejo del estrés. La velocidad es directamente proporcional a la peligrosidad. Depende del caudal (volumen que pasa por un tramo en un tiempo, en m³/s: anchura × profundidad × velocidad; por ejemplo, 10 m × 9 m × 5 m/s = 450 m³/s, mientras que el volumen es largo × ancho × alto, en m³ o hm³), de la pendiente (el factor principal), del fondo (liso, más rápido y poco riesgo de empotrar el pie; rocoso, más lento pero más riesgo de empotramiento) y de los márgenes (un estrechamiento acelera el agua). Para estimarla se tira un palo y se sigue por la orilla: andando unos 5 km/h (1,3 m/s), trotando 10 km/h (2,7 m/s), corriendo 15 km/h (4,1 m/s) y corriendo rápido 20 km/h (5,5 m/s).

Obstáculos. Uno que sobresale genera contracorrientes y almohadas. La contracorriente o «eddy» es la depresión detrás del obstáculo, con flujo en sentido contrario, y es nuestro lugar seguro; la «eddy line» o línea de remanso la separa de la corriente principal. La almohada es el agua acumulada aguas arriba del obstáculo, con algo de espuma; si no se ve, el agua puede estar pasando por debajo (sifón) o entre el obstáculo (colador). Los obstáculos sumergidos crean ondas estáticas e hidráulicos: el agua pasa por encima, cae y forma una depresión o rebufo que recircula río arriba girando sobre un eje horizontal. Cuanto más alta la caída, más profundo y peligroso el hidráulico; la recirculación se mide desde la cara hasta la línea de ebullición, y sus burbujas quitan flotabilidad. Ante un rebufo se lanza antes un objeto flotante para ver cómo se mueve. El sifón succiona y atrapa a víctima y rescatador, y se reconoce por las burbujas a la salida. La temperatura marca el riesgo de hipotermia y la premura; la climatología (viento, lluvia, nieve, hielo) condiciona el plan. Color: agua clara, caudal normal (vigilar); turbia o gris plomizo, fin de riada o subida repentina; chocolateada o verde oscuro, grandes riadas y muchísimo peligro. En lo subjetivo, ningún equipo debe enfrentarse a un escenario que supere su preparación.

Aguas rápidas son tramos donde el canal acelera el agua y genera riesgos según su perfil y obstáculos. Tienen tres características: potencia, son incesantes y son predecibles para una persona entrenada. Su peligrosidad va del grado I (muy fácil: olas pequeñas, sin obstáculos, autorrescate fácil) al VI (extremadamente difícil, al límite de cualquier rescate). En el grado II quien cae necesita colaboración; en el III, con oleaje pronunciado, pequeños hidráulicos y pasos angostos, debe ser auxiliado y hace falta coordinación; el IV exige siempre reconocimiento previo; el V tiene hidráulicos fuertes y cerrados y exige amplia experiencia; y en el VI los errores dejan escasas posibilidades de rescate.

Embarcaciones. El casco es el cuerpo del buque (monocasco o multicasco, como catamarán y trimarán, más estables; en recreo, sobre todo de fibra de vidrio y madera). La cubierta cierra el casco por arriba. Proa delante, popa detrás (con timón y hélices). Mirando de popa a proa, estribor es el costado derecho y babor el izquierdo; la línea de crujía divide el buque en dos bandas iguales. Las amuras forman la proa y las aletas la popa. La línea de flotación separa la obra viva o carena (sumergida) de la obra muerta (fuera del agua, hasta la cubierta; lo de encima es superestructura). La quilla es la columna vertebral, de proa a popa, y termina en roda y codaste; la borda es la parte superior del costado; el plan, la parte más baja; la sentina recoge el agua para achicarla; el espejo de popa cierra la popa y en él se fijan los fueraborda. Dimensiones: eslora total (longitud sin partes desmontables), manga máxima (anchura en la parte más ancha) y calado (distancia vertical del canto bajo de la quilla a la flotación). Barlovento es de donde viene el viento y sotavento hacia donde va.

El motor fueraborda va en el espejo de popa, por fuera, y con su hélice impulsa y dirige la embarcación, que por eso casi nunca lleva timón; tiene motor de explosión (de dos tiempos, ya en desuso, o de cuatro), transmisión de varillas y engranajes y hélice. El trimado es el ángulo del motor respecto al espejo: negativo, la proa se hunde y hace falta mucha potencia; positivo, la proa se levanta y aparece cabeceo; óptimo, hélice paralela al agua. La alimentación la forman el depósito independiente de 10 a 25 litros, el latiguillo con pera de purga y el «hombre al agua», una pinza unida al patrón que para el motor si cae. Principios antes del rescate: empezar por lo más simple, proactividad, EPI siempre (y dar flotación a la víctima: lata o tubo sin corriente, chaleco con corriente), material adecuado, nunca el casco F1, plan B, nunca una cuerda fija al rescatador (chaleco con hebilla de suelta rápida), nunca cuerda perpendicular a la corriente (mínimo 45°), el equipo río arriba y el material río abajo, no ponerse de pie en aguas con corriente (solo en remansos), no contar con la ayuda de la víctima y no dejarla sola. Antes de entrar: observador río arriba y seguridad río abajo con una línea diagonal a 45°. Comunicación clara, metódica y concisa: primero emisoras, y si no, brazos y silbato. Un pitido, parar o atención; dos, río arriba; tres, río abajo; tres repetidos, emergencia.

Claves para el examen

💡 Truco

El silbato cuenta hacia abajo del río: 1 te para, 2 te sube, 3 te baja, y si los 3 no paran, es una emergencia. El color del agua como un café: clara, normal; con leche (turbia o gris), el río está cambiando; chocolate, riada grande. Y la obra «viva» es la que vive en el agua; la «muerta», la que queda fuera.

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