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🛗 Tema 31: Ascensores y aperturas forzosas

Comunidad de Madrid · Bombero/a Especialista Conductor/a

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Epígrafe oficial

Ascensores, escaleras y rampas mecánicas. Aperturas forzosas.

Resumen

Arrancamos con el ascensor, que según el manual es el medio de transporte más usado en España: hay más de un millón instalados y cada día mueven seis veces la población del país. El manual lo define como un sistema seguro de movilidad vertical para mover personas, animales o bienes entre niveles, con partes mecánicas, eléctricas y electrónicas y una cabina que se desplaza por unas guías. La mayoría de los accidentes son caídas por el hueco al manipular las puertas de piso con las llaves de emergencia, y por eso esas llaves no pueden estar al alcance de quien no tenga responsabilidad sobre el ascensor. El rescate lo pueden hacer ascensoristas, las personas responsables del ascensor (propiedad, vigilancia o quien tenga la formación) y bomberos instruidos. La respuesta debe ser proporcional y siempre siguiendo las instrucciones del fabricante, que suelen estar en el cuarto o armario de máquinas.

Partes del ascensor: cuarto de máquinas, hueco o recinto y foso. El cuarto de máquinas aloja el grupo tractor o hidráulico y puede estar abajo (cuando arriba supondría carga para la estructura), arriba (lo más cómodo para el operario, ascensores de tracción por adherencia), en un recinto contiguo (hidráulicos con cuarto) o dentro del propio hueco (sin cuarto de máquinas). Dentro están el motor, el cuadro de maniobra, el limitador de velocidad y el cuadro general eléctrico. El motor puede ser eléctrico con reductor (con volante de inercia, freno y polea tractora por adherencia), eléctrico sin reductor de imanes permanentes o gearless (controlado por variador de frecuencia; sin corriente y con el freno abierto se comporta como una polea y trabaja por descompensación de la carga) o un motor bomba dentro de un depósito de aceite en los hidráulicos. El cuadro de maniobra tiene entre 230 y 400 V, y el cuadro general, trifásico, permite cortar la corriente con su magnetotérmico.

En el hueco se mueven la cabina y, si lo hay, el contrapeso. Las guías dirigen su recorrido; la cabina puede ser portante (chasis de acero rígido que la sostiene) o autoportante (cabina y chasis en una sola unidad). El contrapeso, propio de los eléctricos, pesa lo que la cabina más la mitad de la carga que puede llevar, y eso marca hacia dónde será más fácil mover la cabina en un rescate. Las puertas son de rellano (automáticas o semiautomáticas) y de cabina (automáticas o manuales), y todas las de rellano llevan enclavamiento mecánico. Los cables de tracción unen cabina y contrapeso (o punto fijo en hidráulicos): hay que comprobar su tensión a la vista, porque un cable flojo indica un posible acuñamiento. En el foso están el stop de foso (seta roja que corta la maniobra), los amortiguadores y la polea tensora del limitador. Buena práctica al llegar: abrir la puerta más baja, pulsar el stop y encender el rosario de luces para localizar la cabina.

Tres tipos. Los hidráulicos u oleodinámicos no tienen contrapeso: suben con un pistón empujado por aceite y bajan abriendo válvulas, por su propio peso. El pistón puede ser telescópico (poca altura, sin poleas ni cables) o de tiro indirecto, con relación 2:1: por cada metro que sube el pistón, la cabina sube dos. No suelen pasar de 1 m/s ni de 18 m de recorrido, y en los de gran carga puede haber 2 pistones; en edificios antiguos es normal encontrar su armario en el portal. Los eléctricos tienen cabina y contrapeso movidos por cables y un motor normalmente con reductor (tornillo sin fin que engrana con la polea), con volante de inercia y freno sobre los que se actúa a mano; van de 0,6 a 2 m/s, y hasta 10 o más en edificios de gran altura con gearless. Los sin cuarto de máquinas son eléctricos con la máquina en lo alto de las guías, hoy gearless con variador de frecuencia, de 1 a 10 m/s y tracción 2:1: el manual los ve como el futuro.

Elementos de seguridad. La serie de seguridades principales es un circuito en serie con contactos normalmente cerrados: si se abre uno (stop de foso, stop de techo, limitador, polea tensora, afloja-cables, cuñas, finales de carrera, relés térmicos...) el ascensor no se mueve. El enclavamiento mecánico es el cerrojo que impide abrir la puerta de rellano si la cabina no está en esa planta; en cabina, antes de 2017 solo lo había si entre cabina y pared había más de 15 cm, y desde 2017 lo llevan todas. El limitador de velocidad (dos poleas y un cable más fino, independiente de los de tracción) dispara el paracaídas o cuñas, que debe parar la cabina a plena carga incluso si se rompen los cables; los hay de detención inmediata y progresiva. El pesacargas tiene 3 estados: por debajo de carga, completo (no recoge llamadas exteriores) y sobrecarga (aviso sonoro-luminoso). La barandilla del techo mide 700 mm si la distancia al hueco es de hasta 500 mm y 1.100 mm si la supera; el faldón de cabina mide unos 75 cm. Más seguridad: el sistema de llamada de emergencia debe comunicar en ambos sentidos con un centro de servicio 24 horas y tener alumbrado de emergencia automático. El pulsador «bomberos», propio de los ascensores de emergencia, se acciona rompiendo el cristal: si el ascensor sube, se detiene en el piso siguiente sin abrir puertas y deja de atender llamadas; si baja, sigue hasta la planta principal. En la planta del pulsador se queda con la puerta abierta y solo obedece llamadas interiores, de una en una. El cajetín de socorro es rojo, está cerca del cuarto de máquinas y guarda las llaves, aunque muchas veces no están: entonces hay que buscarlas en los vecinos o la administración, en el dintel de la última o penúltima puerta (eléctricos), en el dintel de la puerta baja (hidráulicos o máquina abajo) o colgadas de una cuerda dentro del hueco en la última puerta.

Escaleras y rampas mecánicas: escalones que suben o bajan movidos por un motor eléctrico parecido al del ascensor, alojado en el foso de la escalera (arriba o abajo). Lo más peligroso son los peines y los zócalos, donde se producen la mayoría de los atrapamientos. Se actúa desmontando la pieza, pero antes hay que cortar la corriente del motor desde el magnetotérmico o desde el foso: los stop de los embarques no aseguran la parada completa. Nunca se pone la escalera en marcha, ni en sentido contrario, porque se puede empeorar el atrapamiento. Aunque hay contactos que detectan atrapamientos, la escalera puede tardar hasta 60 cm en detenerse; la tapa del foso también tiene contactos, y los cepillos laterales incomodan para que la persona separe el pie del zócalo.

Aperturas forzosas: para intervenir, la situación debe cumplir unas condiciones y tienen que estar presentes agentes de la autoridad. Las puertas de seguridad son de tres tipos: sencillas de seguridad (las más usadas en viviendas, reforzadas con perfiles y bombillos antiganzúa, las menos seguras de las tres), blindadas (chapa de acero de unos 2 mm por ambas caras, hasta 500 kg, llaves computadas y bloqueo por los cuatro costados; se pueden atacar por la madera interior no reforzada) y acorazadas (barras de acero, hormigonados, «rigidizadores», cierre incrustado en el marco y cerraduras de combinación). La cerradura es el punto más débil. La estándar es la de tambor de pines: la estría es el ojo, el tambor tiene 5 o 6 agujeros, y el pin espaciador es un pin de control extra que permite llave maestra. Se clasifican por instalación (de embutir, con nueca para el picaporte; de sobreponer, como la tipo FAC, cuyo sentido se mira desde dentro) y por funcionamiento: de seguridad, simple o francesa (nunca es de seguridad), de doble paleta o gorjas, de cilindro Yale y de cilindro europeo (la más extendida en España; la llave plana es más segura que la de serreta). Los cilindros llevan antiganzúa y pernos de acero templado antitaladro. El cerrojo de seguridad y el de gancho giran 90º al cerrar para no volver atrás.

Ventanas: de aluminio, madera, PVC o poliuretano. Batiente (se abre a los lados, hacia dentro), oscilante (bascula sobre su borde superior), basculante (eje central horizontal), pivotante (eje central vertical, el cristal queda vertical), oscilobatiente (batiente y oscilante a la vez; su mecanismo es propenso a averías) y corredera (mínimo dos hojas sobre rieles, solo deja libre en general la mitad del hueco). Vidrios: termoendurecido (más resistente, pero no es de seguridad y sus trozos son grandes), templado (sí es de seguridad y rompe en fragmentos muy pequeños), laminado (capas unidas con láminas de PVB de 1 mm; varias capas dan el vidrio blindado) y con cámara (aire o gas deshidratado entre láminas). Persianas de PVC o aluminio, accionadas por motor, cinta (el sistema más extendido), manivela o cuerda. Cierres metálicos: de tijera y enrollables, ciegos (los más implantados en locales) o con visibilidad. Rejas: las fijas embutidas son las más resistentes, luego las adosadas y por último las desmontables, como las de ballesta.

Claves para el examen

💡 Truco

El hidráulico es «2-1-18»: tracción 2:1, no pasa de 1 m/s ni de 18 m de recorrido, y no tiene contrapeso. Para las llaves piensa dónde está la máquina: eléctrico, máquina arriba, llave arriba (última o penúltima puerta); hidráulico, máquina abajo, llave abajo (puerta baja). Y las ventanas por su eje: basculante horizontal, pivotante vertical, oscilante por arriba.

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