🪵 Tema 24: Construcción II: apeos y entibaciones
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Construcción II: apeos y entibaciones. Introducción. Apeo y apuntalamiento de construcciones. Entibaciones. Herramientas.
Resumen
En la edificación, nuestro trabajo es de emergencia: resolver cuanto antes una situación de peligro. Las actuaciones más habituales son delimitar y señalizar las áreas de peligro, desalojar, sanear (revestimientos de fachada, muros...), apear o apuntalar construcciones y entibar zanjas. Apear es sostener todo o parte de un edificio, construcción o terreno con un armazón, madero o fábrica; apuntalar es hacerlo con puntales. Para nosotros son sinónimos: sostener provisionalmente, con carácter de urgencia, una parte o la totalidad de la construcción.
Hay dos grandes sistemas de apeo: los pesados, en los que el peso de su material es fundamental para el equilibrio (piezas de cantería o albañilería, muy duraderas, más propias de refuerzos), y los ligeros, en los que el peso no influye, hechos de madera y elementos metálicos, que son los que usan los servicios de emergencia. Según su función, el apeo puede ser de urgencia (complementa a corto plazo los elementos más precarios ante un peligro inminente, no es definitivo), complementario (garantiza la estabilidad a medio o largo plazo) o supletorio (sistema estructural temporal con autonomía propia). Según su forma de trabajo: verticales (sostienen elementos horizontales y bajan las cargas al terreno), horizontales (sostienen elementos verticales que giran o pandean; entre muros se llaman acodalamientos y en una zanja, entibaciones) e inclinados (transmiten cargas entre elementos verticales y horizontales o con el terreno).
El apeo vertical se hace con tablones de madera (pie derecho) o con puntales metálicos, hidráulicos o neumáticos, y siempre lleva sopanda (arriba, canaliza las cargas a la cabeza del apeo) y durmiente (abajo, las distribuye en la base). Sopanda y durmiente trabajan a flexión y el elemento vertical a compresión; el error típico es quedarse corto con la sopanda y el durmiente. Es muy inestable ante esfuerzos horizontales, así que hay que arriostrarlo. Los pies derechos de madera llevan como mínimo 2 tablones y, sea cual sea el material, no pueden quedar a más de 10 cm del extremo de la sopanda o del durmiente. En un forjado se monta y aprieta de los extremos hacia el interior, terminando en el centro; en un voladizo, primero el puntal más cercano al apoyo y se avanza hacia el extremo. Siempre hay que crear líneas de descarga hasta el terreno, aunque haya que atravesar varios niveles. El zampeado es un apeo vertical de llaves de madera apiladas en torre, rápido y sencillo, de base normalmente cuadrada con solapes de 10 cm en las esquinas; su altura máxima es 3 veces su base (si necesitas más altura, amplía la base) y admite cuñas para hacer apeos inclinados.
En el apeo horizontal, el codal es el elemento principal y trabaja sobre todo a compresión (si es muy largo, también hay que contar con la flexión); la vela recoge los empujes laterales y los lleva al codal, y si el codal es largo se añaden tornapuntas y jabalcones para reducir flexión y pandeo. Los apeos inclinados tienen dos piezas que trabajan a compresión: el tornapuntas, que transmite las cargas de un elemento vertical a uno horizontal (su punto débil son los extremos), y el jabalcón, que las transmite de uno horizontal a uno vertical, normalmente apoyando en puntos intermedios de sopandas o pies derechos, y exige contrarrestar los empujes horizontales en sus puntas.
Elementos auxiliares y uniones: las bridas son dos pletinas de acero que aprisionan los tablones por rozamiento con el apriete de los tornillos; se colocan a menos de 1 metro entre sí y a un máximo de 10 cm del borde, y su apriete se revisa semanalmente. Las cuñas ajustan y aprietan: se colocan dos contrapuestas y se golpean alternativamente hasta dejar el elemento «templado» en posición neutra, sin cambiar el comportamiento de lo que se apea, y se retemplan periódicamente por la merma de la madera. El ejión es una pieza cosida (clavada) a un elemento del apeo que sirve de tope, apoyo o contención de otro que acomete contra él; trabaja a compresión y lo esencial es dimensionar bien los clavos.
Entibación es la contención transitoria de tierra inestable con madera u otros materiales, según la excavación y el terreno. Por defecto, toda actuación en una zona con posible derrumbe de tierras se protege con entibación o elementos auxiliares, salvo en roca compacta o zonas hormigonadas. La NTP 278 (guía de buenas prácticas, no obligatoria salvo que la recoja una norma, pero adoptada por el CBCM) define zanja como una excavación larga y angosta y se aplica a zanjas de anchura ≤ 2 m, profundidad ≤ 7 m, con nivel freático inferior o rebajado y sin terrenos rocosos, blandos o expansivos. Es peligrosa toda excavación de 0,80 m en terrenos corrientes y de 1,30 m en terrenos consistentes. Los acopios se apartan del borde al menos la mitad de la profundidad (d ≥ h/2), y en terrenos arenosos al menos la profundidad entera (d ≥ h). Sistemas: tablas horizontales (terreno cohesivo que se sostiene mientras se excava), tablas verticales (cuando no hay cohesión suficiente o garantía, excavando por secciones sucesivas) y sistema Quillery (paneles preparados junto a la zanja que se introducen una vez abierta). Según lo que cubren: cuajada (toda la pared), semicuajada (el 50 % o más) y ligera (menos del 50 %).
Partes de la zanja: cabeza (lado estrecho más cercano a la víctima), cola (el lado estrecho opuesto), costado (pared lateral larga), labio (arista superior del perímetro) y pie (la arista opuesta al labio). Para ejecutar la entibación, primero se crea un área de seguridad de al menos el doble de la profundidad, con un mínimo de 3 m desde el borde, sin vehículos ni sobrecargas; después se monta una balconada, una estructura auxiliar que aleja las cargas de los labios. Luego se colocan paneles o velas contra las paredes, los puntales o travesaños y se comprueba alineación y firmeza; en la entibación progresiva el primer tramo es el superior, que protege los labios, y el último el más cercano al pie. Objetivos, por orden: la zona alrededor de la víctima, la zona de trabajo y la ruta de evacuación si es distinta de la de acceso. Las velas son tableros de contrachapado hidrófugo reforzados con un tablón intermedio, normalmente de 2 m x 1 m, y los puntales o travesaños trabajan a compresión acodalando los costados; el CBCM usa puntales de obra y puntales neumáticos de accionamiento a distancia, que resisten bien la compresión aunque no desarrollan grandes fuerzas de empuje.
Herramientas para búsqueda y rescate en estructuras colapsadas (BREC), apeos y entibaciones. De corte: equipos de excarcelación (separador, cizalla y cilindros de extensión, normalmente hidráulicos), amoladora o motorradial (en rescate, de doble disco), sierra de sable (hoja larga y flexible con vaivén), motosierra (cadena alrededor de la espada; hay cadenas para metal y hormigón) y corte por plasma (se ioniza un gas como nitrógeno u oxígeno con un arco eléctrico). De rotura: maceta, almádena (cabeza de acero maciza y mango largo, para romper pétreos e hincar estacas), puntero, cortafríos o cincel, taladro percutor (rotación más martilleo) y martillo percutor o rompedor (más impacto). Para mover cargas: poleas, polipastos (poleas fijas y móviles que reducen el esfuerzo), tráctel (cable de acero que pasa en línea recta por dos mordazas en lugar de enrollarse en un tambor, con limitador de sobrecarga), gato, camión grúa (algunos FSV, furgón de salvamentos varios), cojines neumáticos con botones antideslizantes, cabrestante (enrolla cable en un tambor; lo llevan BRP y FSV) y monópodes, bípodes o trípodes con puntales neumáticos, como anclaje para bajar o subir personas en pozos, alcantarillas o zanjas.
Claves para el examen
- Apear = apuntalar para nosotros: sostener provisionalmente y con urgencia. Emergencias usa sistemas ligeros (madera y metal).
- Por función: urgencia (corto plazo, no definitivo), complementario (medio-largo plazo), supletorio (temporal con autonomía propia).
- Horizontales: entre muros = acodalamientos; en zanja = entibaciones.
- Sopanda arriba (canaliza cargas a la cabeza), durmiente abajo (reparte en la base); ambos a flexión; error típico: infradimensionarlos.
- Pie derecho de madera: mínimo 2 tablones; a ≤ 10 cm del extremo de sopanda o durmiente.
- Forjado: de los extremos al centro. Voladizo: primero junto al apoyo, hacia el extremo.
- Zampeado: solape de 10 cm en esquinas; altura máxima 3 veces la base.
- Tornapuntas: de vertical a horizontal. Jabalcón: de horizontal a vertical. Ambos a compresión.
- Bridas: a < 1 m entre ellas, ≤ 10 cm del borde, apriete revisado cada semana. Cuñas: dos contrapuestas hasta «templar».
- NTP 278: anchura ≤ 2 m y profundidad ≤ 7 m. Peligrosa desde 0,80 m (corriente) o 1,30 m (consistente).
- Acopios: d ≥ h/2; en terrenos arenosos d ≥ h.
- Cuajada 100 %, semicuajada ≥ 50 %, ligera < 50 %. Cabeza = lado estrecho junto a la víctima.
- Área de seguridad: doble de la profundidad, mínimo 3 m. Balconada para alejar cargas de los labios. Progresiva: primero el tramo superior.
- Velas de 2 m x 1 m de contrachapado hidrófugo. Tráctel: cable recto entre dos mordazas; cabrestante: cable en tambor.
💡 Truco
«Sopa arriba, cama abajo»: la SOPAnda va arriba recogiendo las cargas y el DURMIENTE se tumba abajo repartiéndolas. Para el inclinado, «TORNA del vertical, JABA al vertical»: el tornapuntas lleva la carga de lo vertical a lo horizontal y el jabalcón de lo horizontal a lo vertical. Y en la zanja, «cabeza con la víctima».
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