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🪓 Tema 20: Incendios de vegetación II: herramientas y seguridad

Comunidad de Madrid · Bombero/a Especialista Conductor/a

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Epígrafe oficial

Incendios de Vegetación II: herramientas y seguridad. Introducción. Herramientas manuales. Seguridad en los Incendios Forestales.

Resumen

Segunda parte de vegetación: herramientas y seguridad. Algunas herramientas son las de siempre en el campo (hacha, azada, motosierra, desbrozadora) y otras son específicas de la lucha contra el fuego forestal, como el Pulaski y el McLeod. Como se cargan durante grandes distancias y sufren mucho, deben ser ligeras, robustas, versátiles y seguras. Todo se explica con el triángulo del fuego: actuar sobre el calor es enfriar con agua (mochilas extintoras, autobombas, medios aéreos): herramientas de enfriamiento. Actuar sobre el oxígeno es desplazar el aire (batefuegos, ramas, extintor de explosión, pala): herramientas de sofocación. Actuar sobre el combustible es quitarle al fuego lo que puede arder (líneas de defensa con hacha, machete, azada o rastrillo, maquinaria pesada, líneas húmedas, contrafuego): herramientas de separación, que cavan, cortan y raspan o arrastran.

El manual agrupa las herramientas en cuatro familias: para actuar directamente sobre el fuego (batefuegos de tiras o de pala, azada, Pulaski, palín, McLeod, hacha, gorgui), mecánicas (motosierra y motodesbrozadora), dependientes de agente extintor (la mochila extintora, rígida o flexible) e igníferas (la antorcha de goteo). Las del primer grupo son las más versátiles porque no necesitan abastecimiento: puedes estar trabajando un tiempo indefinido sin repostar. El batefuegos apaga por sofocación. Tiene un mango o astil metálico (rígido o extensible, con empuñadura de PVC) y una pala elástica que no se deforma con el calor, de una o varias láminas trapezoidales de 3-4 mm reforzadas con nervaduras o alambre para que no abanique. Se usa cuando las llamas dejan acercarse: en ataque directo sobre frentes débiles, incipientes, focos secundarios o combustibles ligeros, y en indirecto como apoyo en quemas de ensanche y contrafuegos. Se golpea la base de las llamas con golpes pausados, hacia lo negro (lo quemado) para no lanzar pavesas a lo verde, normalmente en parejas y alternándose, aprovechando las bajadas de intensidad o el apoyo con agua.

La azada es de las más usadas porque actúa sobre los tres lados del triángulo: quita combustible raspando o cortando, sofoca cubriendo con tierra y a la vez enfría. Cava, corta y raspa, sirve en ataque paralelo e indirecto, y su mejor uso es el repaso de perímetro: destapar suelo mineral, quitar vegetación a medio quemar y enterrar troncos y tocones. En terreno escarpado y pedregoso se eligen azadas medianas o pequeñas de hoja reforzada. El Pulaski o hacha-azada tiene una placa acerada con dos filos opuestos en planos perpendiculares y mango de madera. El grande abre líneas de defensa (va el primero cortando la vegetación mayor e incluso árboles pequeños) y en el repaso suelta tierra, destapa raíces ardiendo o quita combustible; el pequeño va al cinturón para el ataque directo, cortar ramas de sofocación o rascar brasas. Es muy versátil para abrir líneas pero pesado para el repaso, donde su gran sustituta es la azada. Se usa sobre todo en ataque indirecto, repaso y cierre de perímetros.

El palín forestal es una pala pequeña de mango largo, con placa acerada ligeramente cóncava de forma ojival y filo en todo su borde: corta, cava, rasca y lanza tierra a la base de las llamas, e incluso siega como una guadaña; actúa sobre los tres lados del triángulo. El McLeod es una placa plana de acero con seis dientes gruesos en un lado y corte en el otro, con mango perpendicular; va en ataque indirecto, repaso y cierre de perímetros y en ataque paralelo para quitar mantillo rápido. Rinde de forma extraordinaria en suelos llanos, arenosos y con poca vegetación, pero en terreno montañoso y rocoso sus anchas bocas lo hacen imposible de usar. El hacha más usada en extinción es de mango corto, lomo grueso y acero no muy tensionado; corta ramas y arbustos para llegar al perímetro, hacer ramas de sofocación o alcanzar el mantillo, y en indirecto apea y tronza. Tuvo más protagonismo en los años 60-70 y hoy tiene a menudo un uso secundario frente a motosierras y desbrozadoras. El gorgui es una herramienta multifuncional diseñada para incendios forestales que combina en una sola hoja las funciones de las más usadas: picar, arrancar, excavar, rastrillar, escarpar y cortar.

Las herramientas mecánicas se usan casi siempre en el repaso o para quitar combustible por delante del fuego (líneas de defensa). La motosierra tiene un motor de dos tiempos que mueve una cadena articulada con eslabones tipo gubia que gira sobre la espada; es la herramienta mecánica de mano más usada en extinción, para combustibles gruesos antes y después del paso del fuego, y sobre todo para reforzar líneas de apoyo: talar árboles al borde de caminos o cortafuegos, podar faldas para que el fuego no suba a copas y cortar arbustos grandes para bajar la intensidad. La motodesbrozadora corta matorral en prevención o para hacer líneas de defensa, pero el CBCM no dispone de ella actualmente. La mochila extintora, la que tiene el CBCM, es un depósito rígido o flexible (lona termosoldada con rompeolas) con lanza retráctil de doble recorrido y boquilla chorro-pulverización. Actúa sobre el calor, en ataque directo e indirecto (contrafuegos, quemas de ensanche, repaso y cierre de perímetros); es muy eficaz con puntos de agua cerca, y sus pegas son peso, transporte y distancia al abastecimiento. Es muy útil cuando falla la presión en punta de lanza o se acaban las mangueras. La antorcha de goteo es herramienta ignífera: quemas prescritas en prevención y quemas de ensanche y contrafuegos en extinción; lleva una mezcla de 2/3 de gasoil y 1/3 de gasolina y en 2025 está en proceso de introducción en el CBCM.

Seguridad. Tras muchos accidentes mortales, en 1957 una comisión de investigación sacó las 10 normas de seguridad, y recuerda: cada persona es la primera responsable de su propia seguridad. Sobre el comportamiento del incendio: 1) mantenerse informado del tiempo y su pronóstico; 2) estar siempre enterado del comportamiento del incendio; 3) basar cualquier acción en el comportamiento actual o futuro. Sobre seguridad: 4) conocer siempre rutas de escape y zonas de seguridad; 5) tener un observador cuando las condiciones sean peligrosas; 6) mantenerse alerta y en calma, pensar con claridad y actuar con decisión. Sobre control de operaciones: 7) estar comunicado con la jefatura y el equipo; 8) dar y recibir instrucciones claras y comprobar que se entienden (colacionar); 9) controlar los medios y las personas asignadas. Norma general: 10) la seguridad es objetivo prioritario en todo trabajo de extinción.

Poco después se crearon 13 situaciones de riesgo, ampliadas luego a 18, en las que hay que extremar las precauciones: 1) incendio no explorado ni dimensionado; 2) de noche en terreno no reconocido de día; 3) rutas de escape y zonas de seguridad sin identificar; 4) desconocer los factores locales; 5) no conocer estrategia, tácticas y riesgos; 6) instrucciones poco claras; 7) perder el enlace con la cuadrilla o el mando; 8) construir una línea sin anclaje seguro; 9) construir una línea cuesta abajo hacia el fuego (la ruta de escape es cuesta arriba y el fuego sube más rápido que tú); 10) atacar la cabeza (lo más eficaz, pero en la mayoría de los casos no compensa el riesgo); 11) combustible sin quemar entre tú y el fuego; 12) no ver el incendio ni tener comunicación con quien lo ve; 13) ladera con material rodante que puede prender abajo; 14) tiempo más caluroso y seco; 15) viento que aumenta o cambia; 16) focos secundarios frecuentes; 17) terreno o combustible que dificultan el escape; 18) descansar cerca del frente.

El protocolo OACEL (Observación, Atención, Comunicación, ruta de Escape y Lugar seguro) resume las 18 situaciones y recoge lo esencial de las 10 normas. Viene de EE. UU. como OCEL, y el Comité de Lucha contra Incendios Forestales (CLIF) recomendó añadir la Atención tras el accidente mortal del incendio de Molinaferrera (León) en octubre de 2011. Es proactivo, exige reevaluar sin parar y se aplica en orden O-A-C-E-L: si falla un punto, seguir con los demás no vale nada. Observación: conocer el comportamiento del fuego y cómo afecta a tu posición, tus rutas y tus zonas seguras, por visión directa o con un observador. Atención: ser consciente de lo que pasa y relacionarlo con el resto de factores, la 'conciencia situacional'. Comunicación: canales siempre abiertos entre observador, mando y equipo; sin comunicaciones aseguradas estás en peligro. Escape: una ruta siempre establecida y reevaluada que lleve a un lugar seguro. Lugar seguro: zona sin riesgo de atrapamiento ni calor radiante excesivo, donde se aguanta el paso del fuego solo con el EPI; las zonas quemadas sin combustible disponible (sin potencial de retorno) son buenos lugares seguros, pero no sirven si no se cumplen O, A y C.

Claves para el examen

💡 Truco

Las 10 normas van de tres en tres más una: 'EL FUEGO, YO, EL EQUIPO y la REGLA DE ORO'. Del 1 al 3 miras al fuego (tiempo, comportamiento, actuar según él), del 4 al 6 te miras a ti (escape, observador, calma), del 7 al 9 al equipo (comunicación, órdenes claras, control de medios) y la 10 es la regla de oro: la seguridad primero. Para el OACEL, el orden no se salta: sin O, lo demás no vale.

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