🩺 Tema 18: OACI Doc 9137 · Clasificación de urgencias y cuidados médicos
Aena S.M.E., S.A. · aeropuertos · Técnico/a de Equipamiento y Salvamento: Bombero/a (IC10)
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Manual de Servicios de Aeropuertos, Documento 9137-AN/898, editado por OACI. Capítulo 9 de la Parte VII – Planificación de Emergencia en los Aeropuertos
Resumen
Tras un accidente de aeronave, muchas vidas se pierden y muchas lesiones empeoran si nadie presta atención médica enseguida. Por eso el Doc 9137 (Parte VII, cap. 9) pide que personal de salvamento bien instruido atienda de inmediato a los supervivientes: primero se les selecciona y clasifica según sus lesiones (la «clasificación de urgencias», lo que en la calle llamamos triaje), luego reciben la ayuda médica de emergencia que necesiten y, por último, se les evacúa pronto a las instalaciones médicas adecuadas.
La clasificación de urgencias es el proceso de seleccionar y clasificar a las víctimas para fijar en qué orden se tratan y se transportan (9.2). El Doc 9137 usa cuatro categorías: Prioridad I, cuidados inmediatos; Prioridad II, cuidados demorados; Prioridad III, cuidados de menor importancia; y Prioridad IV, fallecidos. La empieza en el acto la primera persona idónea y con conocimientos médicos que llegue, y sigue con ella hasta que la releve alguien más idóneo o la persona que el aeropuerto haya designado para esa tarea. Desde la zona de clasificación, las víctimas van a las zonas de espera, donde se estabilizan antes del tratamiento definitivo, y después se transportan a la instalación adecuada. El encargado de la clasificación responde de que las de Prioridad I se atiendan antes que nadie y sean las primeras en salir en ambulancia, una vez estabilizadas.
Lo más eficaz es clasificar en el mismo lugar del accidente, pero si el escenario no es seguro hay que mover antes a las víctimas: a la distancia más corta posible, bien apartadas de la extinción y, si se puede, en contra del viento y en un sitio más alto que el del accidente (Figura 9-1). Para clasificar se usan etiquetas de identificación, que ayudan a seleccionar a los heridos y a llevarlos al hospital designado; el sistema funciona especialmente bien cuando hay víctimas de muchos idiomas.
Las etiquetas se normalizan con colores y símbolos para que sean lo más sencillas posible y aceleren el tratamiento y la evacuación de muchas víctimas (9.3). Deben llevar solo la información mínima, servir con mal tiempo y ser impermeables; el Apéndice 8 trae un modelo. En ese modelo: Prioridad I, etiqueta ROJA, número romano I y símbolo de un conejo; Prioridad II, etiqueta AMARILLA, número II y una tortuga; Prioridad III, etiqueta VERDE, número III y una ambulancia tachada con una X; Prioridad IV, etiqueta NEGRA. Si no hay etiquetas, se escribe el número romano en cinta adhesiva o directamente en la frente u otra zona de piel a la vista; y si faltan marcadores, sirve un lápiz de labios. El texto aconseja además rotuladores de punta de fieltro, porque la tinta puede correrse con la lluvia o la nieve y congelarse con frío.
En cuidados médicos (9.4), la regla de oro es estabilizar a los heridos graves en el propio lugar y no trasladarlos antes de estabilizarlos. En un accidente en el aeropuerto o cerca, los bomberos SEI suelen ser los primeros en llegar, así que deben localizar cuanto antes a los heridos graves y estabilizarlos. Cuando el fuego o su prevención no necesitan a toda la dotación, quien quede libre empieza a estabilizar víctimas bajo la dirección de la persona más idónea presente, instruida en traumatismos. Los primeros vehículos deben llevar material de respiración artificial, compresas, vendas, oxígeno y equipo parecido para víctimas de humo y traumatismos graves; debe haber oxígeno suficiente, pero no se usa donde haya fugas de combustible o ropa empapada en combustible, porque puede provocar explosiones. Esas primeras medidas buscan estabilizar hasta que llegue personal médico más competente, que dará atención especializada (por ejemplo, resucitación cardiovascular).
Todo el triaje y el cuidado médico posterior van bajo el mando de una sola autoridad: el coordinador médico designado, en cuanto llega. Hasta entonces manda la persona que haya designado el jefe del SSEI, que sigue en el puesto hasta que la releve el coordinador. El coordinador médico responde de todos los aspectos médicos del incidente, depende directamente del jefe de operaciones en el lugar del accidente y su función principal es administrativa, no tratar víctimas. Para reconocerlo sin dudas lleva casco blanco y ropa muy visible del mismo color, por ejemplo un chaleco o chaqueta con el letrero reflectante «COORDINADOR MÉDICO» en el pecho y en la espalda.
Qué lesiones van en cada prioridad: en la Prioridad I, hemorragias importantes, fuerte inhalación de humo, lesiones torácicas asfixiantes y cérvico-maxilofaciales, traumatismo craneal con coma y shock rápidamente progresivo, fracturas múltiples, quemaduras extensas (más del 30 %), aplastamientos, cualquier tipo de shock y lesiones de médula espinal; para ellas se recomiendan primeros auxilios (abrir la vía aérea, cortar hemorragias con almohadillas hemostáticas y posición de recuperación), resucitación, oxígeno (salvo donde haya combustible) y ponerlas a cubierto antes del transporte. En la Prioridad II, traumatismos torácicos no asfixiantes, fracturas cerradas de extremidades, quemaduras limitadas (menos del 30 %), traumatismo craneal sin coma ni shock y lesiones de partes blandas; pueden esperar a que estén estabilizadas las de Prioridad I y se transportan tras unos cuidados mínimos en el lugar. La Prioridad III son lesiones de poca importancia, o gente ilesa o que lo parece: como pueden estorbar, se llevan a la zona de espera designada y allí se vuelven a examinar. Tratarlas, confortarlas e identificarlas corresponde al personal del aeropuerto, al explotador de la aeronave o a una organización internacional de socorro (Cruz Roja, etc.), en lugares elegidos de antemano (un hangar vacío, parte de la terminal, un parque de bomberos, un hotel, una escuela…) con calefacción o aire acondicionado, luz, enchufes, agua, teléfonos y lavabos, y que el personal del explotador y de los arrendatarios debe conocer.
El movimiento de lesionados (9.5) pasa por cuatro zonas bien identificables: la zona de recogida, donde se reúne al principio a los heridos graves lejos de los restos (según el accidente puede hacer falta o no); la zona de clasificación de urgencias, a 90 m como mínimo en contra del viento para librarse del fuego y el humo (puede haber más de una, y en la figura se ven dos personas preparando las tarjetas), donde en la mayoría de los casos los bomberos pasan la custodia de los heridos a los servicios médicos; la zona de cuidados, que empieza siendo una y luego se divide en tres subzonas (roja, amarilla y verde, marcables con conos o banderines de color); y la zona de transporte, entre la de cuidados y la carretera de salida, para registrar, dar destino y evacuar (normalmente una; si hay varias, comunicadas entre sí). Para estabilizar a las Prioridades I y II se recomiendan instalaciones móviles que funcionen en menos de 30 minutos: ambulancias (la de resucitación es el refugio ideal para la Prioridad I), tiendas rojas para los casos graves y tiendas amarillas para la Prioridad II.
Claves para el examen
- Clasificación de urgencias: seleccionar y clasificar víctimas para fijar el orden de tratamiento y de transporte (9.2.1).
- Cuatro categorías: I cuidados inmediatos, II cuidados demorados, III cuidados de menor importancia (menores), IV fallecidos.
- Etiquetas: I ROJA + conejo; II AMARILLA + tortuga; III VERDE + ambulancia con X; IV NEGRA. Números romanos I, II, III (modelo del Apéndice 8).
- Etiquetas normalizadas por colores y símbolos: información mínima, útiles con mal tiempo e impermeables; muy útiles con víctimas de varios idiomas.
- Sin etiquetas: número romano en cinta adhesiva o en la frente u otra piel expuesta; sin marcadores, lápiz labial.
- Empieza el triaje la primera persona idónea con conocimientos médicos que llegue; sigue hasta que la releve otra más idónea o la designada por el aeropuerto.
- Si hay que mover a las víctimas antes de clasificar: distancia más corta, separadas de la extinción, en contra del viento y más elevadas que el accidente.
- Graves: se estabilizan en el lugar; se evita su transporte antes de estabilizarlos. Oxígeno no donde haya fugas de combustible o ropa impregnada.
- Mando único: coordinador médico designado; antes de que llegue, la persona designada por el jefe del SSEI.
- Coordinador médico: responde de todo lo médico, depende del jefe de operaciones en el lugar, función primaria administrativa, casco blanco y chaleco «COORDINADOR MÉDICO».
- Quemaduras: más del 30 % → Prioridad I; menos del 30 % → Prioridad II. Craneal con coma y shock → I; sin coma ni shock → II.
- Prioridad III: a la zona de espera y se reexamina; la atienden el aeropuerto, el explotador o una organización de socorro (Cruz Roja).
- Cuatro zonas: recogida, clasificación de urgencias (≥ 90 m contra el viento), cuidados (tres subzonas roja, amarilla, verde) y transporte (entre cuidados y carretera de salida).
- Instalaciones móviles listas en menos de 30 min: ambulancia de resucitación (refugio ideal Prioridad I), tiendas rojas (graves) y amarillas (Prioridad II).
💡 Truco
Piensa en un semáforo con animales: ROJO es el conejo, porque hay que correr (Prioridad I, inmediatos); AMARILLO es la tortuga, que puede ir despacio (Prioridad II, demorados); VERDE es la ambulancia tachada, porque no la necesita (Prioridad III, menores); y NEGRO, fallecidos (IV). Para las zonas, sigue el camino del herido «Re-Cla-Cui-Tra»: Recogida, Clasificación (90 m contra el viento), Cuidados y Transporte.
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