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🪵 Tema 24: Estabilización de estructuras y apeos

Ayuntamiento de Zaragoza · Bombera/o Conductor/a

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Epígrafe oficial

ESTABILIZACIÓN DE ESTRUCTURAS Y ACTUACIONES ANTE DERRUMBES ** Intervención en derrumbamientos. Apeos. Definición. Tipología de apeos según su función. Materiales en apeos. Actuaciones en apeos de emergencias. Apeos en elementos horizontales. Apeos en elementos verticales. Apeos en zanjas, entibaciones. Apeos en bóvedas. Apeos en huecos, ventanas, puertas. Terminología de apeos

Resumen

Cuando un edificio enferma, el deber de conservarlo es del propietario (art. 16 de la Ley 38/1999, de Ordenación de la Edificación) hasta el límite que fije la comunidad autónoma. El manual, citando la Ley 8/2007, pone el techo en el 75 % del coste de reponerlo, pero ojo: la ley del suelo vigente (art. 15.3 del Real Decreto Legislativo 7/2015) lo fija hoy en la mitad del valor actual de construir de nuevo un inmueble equivalente. El ayuntamiento vigila ese deber y actúa de oficio y de forma subsidiaria en urgencias y grave peligro, y ahí entramos los bomberos. Para estabilizar hay tres grupos de técnicas: entibaciones (estructuras enterradas), apeos (estructuras aéreas) y saneamientos y demoliciones (lo que no se puede estabilizar y es un peligro inminente). Apeo es toda construcción auxiliar provisional que se hace para detener movimientos incontrolados en un edificio y llevar hasta el suelo los esfuerzos que la estructura ya no puede absorber.

Intervención en derrumbamientos: el manual ordena la intervención en fases. Fase 0, movilización (recepción del aviso y movilización); fase 1, valoración (llegada, valoración exterior e interior, acciones inminentes como confinar o evacuar, cortar servicios o rescates inminentes); fase 2, control (búsqueda y rescate, control de la propagación y valoración continua); fase 3, mitigación o estabilización (el apeo); y fase 4, restitución (desescombro, valoración final y vuelta a base). El planteamiento ofensivo actúa sobre el elemento dañado, es la mitigación y tiene más riesgo; el defensivo actúa sobre lo que rodea al elemento, es el control, tiene menos riesgo y es obligatorio si no hay garantías de éxito. Con la población, la solución inicial por defecto es el confinamiento; se evacua si los riesgos no se controlan. Distancias: estabilizando desde el interior, una vez la altura del elemento dañado; desde el exterior, dos veces.

Tipología según la función y la velocidad: apeos ordinarios, hechos con elementos simples (piezas de tablones que, arriostradas, se calculan a compresión con nudos articulados) o compuestos (estructuras autorresistentes como recercados, puentes de apeo o asnillas), y apeos de emergencia, cuando hay riesgo de colapso inmediato y se tira de medios de fortuna. Los de emergencia pueden ser comprimidos, como el apeo en llave (tablones contrapeados, apoyados y sin clavar, cuya altura no debe pasar de tres veces el lado de la base) o los materiales ensacados (sacos de polipropileno de hasta 100 kg, contando la mitad de la resistencia nominal), o traccionados: cuerdas semiestáticas (25 kN menos un 20 % por los nudos, unos 20 kN por tirante), tracteles y cintas de carraca (35 kN las del CEIS).

Materiales: madera estandarizada C18 (pino silvestre, pinaster o insignis, calidad ME-2) en tablones de unos 200 x 70 mm, y riostras de menos de 100 x 50 mm que trabajan solo a tracción porque pandearían comprimidas. Puntales telescópicos de acero según EN 1065; se calcula con el A30 (3 m y 17 kN), y una excentricidad de 2,5 cm les quita entre un 25 y un 50 % de capacidad. Elementos auxiliares: clavos (penetración de 8 diámetros en la última pieza; el pretaladro aumenta la resistencia un 50 %: 1,0 kN sin él y 1,5 kN con él), bridas (nunca a más de 1 m, mejor a 50 cm, y siempre una a unos 10 cm de los extremos), cuñas contrapuestas de la misma calidad que los tablones, ejiones que trabajan a compresión, cables de acero (Ø10 mm: 40 kN estáticos, mínimo cuatro abrazaderas separadas 6-8 diámetros) y pasadores con ranas de encofrado (3,5 kN por pareja, cada 50 cm).

Terminología de apeos: pie derecho (vertical, de al menos dos tablones y tres bridas, de la sopanda al durmiente), puntal, virotillo (pie derecho corto), vela (vertical que toca el suelo) y zapata mural (se adosa al muro sin tocar el suelo); sopanda (recoge las cargas de vigas y viguetas), durmiente (descansa sobre el terreno y reparte), codal (horizontal a compresión que mantiene la separación), puente y aguja (atraviesa el muro y trabaja a flexión); tornapunta (inclinada, lleva el esfuerzo de un elemento vertical a uno horizontal), jabalcón (de uno horizontal a uno vertical) y riostra; y como complementarios mangueta o abrazadera (a tracción), muletillas (en mechinales, con el nudo a un tercio del grueso del muro) y orejas.

Apeos en elementos horizontales: un forjado se apea por el interior con pies derechos o puntales, sopandas y durmientes perpendiculares a las viguetas, acodalando al menos el durmiente contra las paredes y apeando también los forjados de debajo hasta terreno firme o, como mínimo, dos forjados sanos (lo más seguro son tres). Si no se puede cargar el piso inferior hay variantes (puente alto, aspa, pescante, viga-puente) y en los voladizos manda el jabalcón. El puntal va donde el momento es nulo: en el propio nudo si el elemento es apoyado-apoyado o articulado-apoyado, a un tercio de la luz desde el empotramiento si es articulado-empotrado y a un quinto si es empotrado-empotrado.

Apeos en elementos verticales: en muros se usan tornapuntas simples o paralelas (apoyando si se puede bajo carreras o forjado), tornapuntas a varias alturas o en abanico, asnillas (agujas sobre la lesión apoyadas en pies derechos o tornapuntas), acodalados contra otro muro (hasta 8 m de separación) y recercados. La tornapunta se coloca a 2/3 de la altura si el muro gira, a la altura del canto del forjado si empuja el forjado y en el punto de máxima deformación si hay pandeo; la disposición en jineta es la menos aconsejable. En muros de contención, si desliza se acodala la base y si vuelca se ponen tornapuntas arriba. Un pilar se apea con dos pies derechos con orejas y, en plantas altas, bajando las cargas al menos tres forjados sanos o hasta el terreno.

Zanjas y entibaciones: la entibación es el apeo del terreno y tiene velas o travesaños (verticales, a flexión), tablas o cabeceros (horizontales) y codales (a compresión, a 90º del panel). Puede ser cuajada (100 % revestido, terrenos flojos y con agua), semicuajada (50 %) o ligera (sin cabeceros). Se considera peligrosa una excavación de 0,80 m en terreno corriente y de 1,30 m en consistente; en emergencia se entiba desde que una persona queda cubierta (unos 1,50 m); en gravas y arenas se entiba siempre y en arcillas si hay vial o cimentación a menos de dos veces la profundidad. El método Quillery llega a unos 3,50 m y en pozos los codales se contrapean. Bóvedas: el apeo se ajusta a la generatriz del arco con una plantilla y en bóvedas se hace con una sucesión de cimbras (en cúpulas, por giro). Huecos, ventanas y puertas: recercados; si una grieta cruza el hueco se le da continuidad con una tornapunta y la cruz de San Andrés recoge esfuerzos de todas direcciones.

Claves para el examen

💡 Truco

«La vela llega al suelo como la de un barco al agua; la zapata mural se queda colgada del muro». «La TORNApunta TORNA al suelo lo que empuja el muro (vertical → horizontal); el jabalcón hace lo contrario». Y para el puntal único en una vigueta: «uno empotrado, un tercio; dos empotrados, un quinto; ninguno, al nudo».

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