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🚪 Tema 18: Incendios en la edificación II

Comunidad de Madrid · Bombero/a Especialista Conductor/a

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Epígrafe oficial

Incendios en la edificación II. Introducción. Historia, base científica y estudios. Caudal táctico (CT). Técnicas de actuación en incendios confinados. Tendidos en incendios confinados. Manejabilidad del tramo de ataque. Supervivencia de víctimas en incendios. EPI y riesgos derivados del trabajo en incendios confinados.

Resumen

Este es el tema práctico del incendio de interior, y empieza con historia. En los años 80 llegan mejores cascos, chaquetones, lanzas y mangueras y se incorporan los equipos de respiración autónoma (ERA), pero los accidentes térmicos por radiación y vapor siguen siendo frecuentes. Se usaba sobre todo el chorro compacto (recto) y mangueras de gran diámetro con mucho caudal, y ya existía el 2D Attack o método indirecto, que la marina estadounidense usaba en sus barcos desde la Segunda Guerra Mundial. Los estudios teóricos del ataque tridimensional nacen en Alemania en los años 50 (con el ingeniero Oskar Heindrich), y en los 80 dos bomberos de Estocolmo, Gisselson y Rosander, implantan el 3D Water Fog (3DWF): enfriar los gases con gotas finas para evitar los accidentes térmicos que habían matado a varios bomberos. En 1992 Grimwood publica Fog Attack, donde ya habla de necesidades de caudal.

En los 90 llegan lanzas que varían el ángulo manteniendo el caudal, ERA más ligeros, trajes multicapa, el verdugo y la cámara térmica, y a mediados de década Europa se vuelca en el 3DWF con alta presión. Eso permite 'bucear en humo' y centra los procedimientos en la orientación, búsqueda y rescate (OBR). En España, la manguera de 25 mm de forestales pasa a ser el recurso principal también en estructurales; en EE. UU. se sigue apostando por más caudal, chorro sólido y mayor diámetro. El manual avisa de un error: el 3DWF no sirve para atacar directamente un incendio ventilado, sino para asegurar el avance por los recintos previos hasta poder atacar el motor con chorro sólido. En el siglo XXI, los estudios de UL y NIST confirman que el mejor aislamiento y los materiales sintéticos hacen que los incendios crezcan más rápido y con más potencia, y que hace falta más caudal. De ahí la frase clave: los incendios se apagan con mucho caudal y poca agua. Desde 2020 cobran peso los estudios de supervivencia de víctimas y las técnicas con chorro sólido.

Caudal táctico (CT) es un caudal disponible (la instalación puede llevarlo: bomba, mangueras y lanza) y manejable (el equipo puede trabajar con él sin retrasos ni gasto de energía excesivo) que da la máxima garantía de eficacia y seguridad. El caudal máximo disponible no implica gastar más agua, porque la lanza tiene selector y porque se apaga 'con mucho caudal y poca agua'. El caudal máximo manejable depende del peso de la instalación, del número de personas, del contexto, de la fuerza de reacción y de las técnicas contra el rozamiento. El caudal crítico, como mucho, controla la propagación sin extinguir; el caudal óptimo extingue con el mejor equilibrio entre agua y tiempo. La capacidad teórica de enfriamiento del agua se estima en 2,6 MJ por litro en incendios ventilados, o sea, 4,32 MW por cada 100 l/min, con un rendimiento del 100 %. La eficacia real depende de la potencia del incendio (en ensayos, entre 6 y 14 MW en ventilados y entre 17 y 32 MW en hiperventilados) y del rendimiento de aplicación (pericia de la punta de lanza, posición, superficie de acceso al motor y distribución del combustible). Por eso el CT debería acercarse al máximo manejable. En el CBCM, para uso vivienda, la instalación tipo da 400 l/min: el CT es de 400 l/min.

El CBCM agrupa las técnicas en tres bloques. Control de la ventilación: antiventilación o confinamiento (cortinas bloqueadoras de humo, puertas y ventanas), ventilación natural (horizontal o vertical, según diferencias de presión y viento), ventilación por presión positiva (VPP), defensiva si el aire no toca el motor y ofensiva si incide en él para crear una ruta fría, y ventilación por presión negativa mecánica (VPN). Aplicación de agua: extinción directa con chorro sólido (ataque directo si impacta en el combustible; indirecto si se hace rebotar en paredes o techo), extinción indirecta o ataque 2D (pulverización estrecha a las superficies calientes del motor y luego confinar), atenuación de llamas (barridos laterales sobre el rollover), rociado de superficies, enfriamiento de gases (pulsaciones de pulverización estrecha en el colchón, evitando generar vapor en techo y paredes), Ataque Ofensivo Exterior o 'ablandado' (chorro sólido desde la calle contra un punto fijo del techo para resetear el incendio, no para apagarlo), Protección Hidráulica de Víctimas (PHV) y VPN hidráulica. Técnicas comunes: manejo de bombas, control de consumos y personal con Tablas de Control, despliegue de tendidos, accesos forzados, progresión con el tramo de extinción, rastreos, rescates, emergencias ERA (May Day) y remate y control de daños.

Tendidos y mangueras. En caucho, el CBCM usa 25 mm (20 m, 3 y 4 capas; muy manejable pero con limitación de caudal y grandes pérdidas; trabajo 40 bar y rotura 120 bar), 45 mm (20 m, 3 capas; ataque en grandes incendios y transporte; pesada; 18-21 bar y 60 bar) y 70 mm (20 m; transporte de grandes caudales y monitores; 17-20 bar y 50 bar). La textil de 38 mm y 30 m (2 capas, caucho dentro y textil fuera) se usa en el tramo de ataque interior: gira en 50 cm sin colapsar y roza menos, aunque es más sucia y menos resistente; trabajo 21 bar y rotura 85 bar. Con 25 mm de la bomba a la lanza, el tramo manual se limitaba a unos 200 l/min y exigía alta presión (300-600 l/min según la bomba). Con diámetros mayores se logran 400-500 l/min en tramos manuales usando baja presión (2.500-3.500 l/min de bomba).

La instalación hidráulica tipo (IHT) del CBCM para vivienda tiene: línea de abastecimiento (70 mm) del hidrante o nodriza a la autobomba; y línea de ataque con tramo de acometida (70 mm, horizontal hasta la finca), Punto de Acometida (bifurcación 70/45, como norma en la calle junto a la puerta de la escalera, también punto de corte y desagüe), tramo de transporte (45 mm, inclinado por la escalera o volado por el hueco), Punto Base (bifurcación 45/45 en lugar seguro sin humo; si el tendido es volado, sobre un 'codo' en U apoyado en la barandilla), tramo de extinción (38 mm, con reserva de manguera presurizada), tramo de seguridad o auxiliar (38 mm, sin desplegar junto al punto base) y Línea de Acción Inmediata (LAI, 45 mm). Plegados: en doble (el clásico del portamangueras, que hay que desplegar entero antes de presurizar), Cleveland (paquete circular listo para presurizar sin cizalladuras; anchos de 1,8 m para 45 mm, 1,4 m para 38 mm textil y 1 m para 25 mm), en Zeta (zigzag para cualquier diámetro), devanaderas para 25 mm (con freno y maneta, de 12 a 16 kg) y bolsas: de transporte tipo trineo con mangueras en Z, y de ataque o SOS con 30 m de 38 mm en Cleveland y lanza; la de ataque lleva bifurcación 45/45 y la SOS un codo para volados.

Manejabilidad: la persona en punta de lanza avanza de rodillas tirando del tramo, y la fuerza para trabajar 'cómoda' con equipo completo y sin visibilidad no debería superar 12-14 kg. La resistencia suma peso de manguera, peso del agua y rozamiento; una sola esquina de 90° ya supera los 12 kg, de ahí la gestión de puntos de rozamiento. Supervivencia: la primera causa de muerte es inhalar productos de la combustión (CO, CO2, HCl, HCN, H2S, SO2, NH3). El CO tiene más afinidad que el oxígeno por la hemoglobina, así que una víctima inconsciente necesita tratamiento sanitario urgente aunque la saques del humo; CO2 y HCN aceleran la respiración, y la hipoxia es muy peligrosa por debajo del 10 % de oxígeno. Se toma una visibilidad de 10 m como límite para evacuar con seguridad. Los factores incapacitantes son temperatura, radiación, gases, oxígeno, humo y visibilidad, y la relación tiempo necesario-tiempo disponible; la gravedad es dosis: tiempo por intensidad. El IFV holandés (2017) concluyó que una puerta cerrada garantiza al menos 10 minutos de supervivencia y dos puertas casi indefinidamente; UL (2017) vio que en el recinto de origen el umbral se alcanza antes de 6 minutos.

EPI y riesgos. Riesgos: térmico, mecánico, químico y biológico, eléctrico y respiratorio. El cubrepantalón y chaquetón (U2) da protección térmica y mecánica, transpirabilidad y ergonomía; no es un traje químico. Tiene 3-4 capas, de dentro a fuera: tejido interno, membrana impermeable y transpirable, barrera térmica (el aire es el aislante) y tejido exterior. El casco F1 protege de impactos, calor, metales fundidos, químicos y aísla la electricidad; en el CBCM lleva comunicaciones y linterna. El verdugo de dos capas es obligatorio en incendios confinados. Guantes con pasador del pulgar para que no se retraiga la manga, y botas de intervención. Contra el cáncer: minimizar exposición y descontaminar EPI y equipos. Estrés térmico es la carga neta de calor (ambiente, actividad física y ropa); la sobrecarga térmica es la respuesta del cuerpo. La temperatura central debe estar en 37±1 °C y la regula el hipotálamo. La sed no es buen indicador; beber agua en exceso puede causar hiponatremia, y la deshidratación puede impedir sudar (anhidrosis). Pautas: agua y sales en los vehículos, orina clara y abundante, dosificar fuerzas, evitar ir erguido en zona de incendio, descansar a la sombra y sumergir brazos y manos en agua fría.

Claves para el examen

💡 Truco

La IHT se lee como una cuenta atrás de diámetros desde la calle: 70 → 45 → 38. Bifurcación 70/45 en la ACERA (acometida), 45/45 en la BASE (punto base) y 38 en la mano. Y para las presiones de rotura: 120, 60, 50 bajan al subir el diámetro; la textil es la rara con 85.

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